Máster ­| La nueva burbuja en la que vivimos: La Titulitis

El tema del momento: Quiero hacer un Máster y no sé cual

Es muy probable que estés acabando la carrera y pienses en hacer un máster o conozcas a algún familiar o amigo en la misma situación. Seguramente, estés saturado de ver palabras tales como Marketing, Branding, Gestión, Internacionalización, Globalización y un montón de términos similares impresos en panfletos en los que salen señores trajeados simulando tomar decisiones importantes, cerrando acuerdos o simplemente de brazos cruzados y  con una sonrisa de oreja a oreja, dejando notar un reloj caro en la muñeca izquierda. ¡Qué guay todo! ¡¿NO?!.

Pero espera, por si fuera poco, además añaden logos de empresas multinacionales con las que tienen algún contacto (a saber de qué tipo) agrupadas en un subapartado llamado “our partners”. Ahí es cuando el individuo en cuestión empieza a imaginarse ocupando el puesto de Manager  de Comunicación o incluso CEO en alguna de ellas.

Querido/a lector/a,  quiero que quede claro lo siguiente:

Durante mi último año de carrera dediqué 12 largos meses a buscar diariamente másteres, becas y universidades por todo el mundo… he llegado a una conclusión que me gustaría compartir contigo apoyándome  en varios ejemplos y consejos que he ido recibiendo durante este tiempo. En ningún momento he estado en contra de los Másteres, es más, yo he hecho el mío y soy partidario de una formación continuada a lo largo de la vida. Sin embargo, me gustaría alertar de una burbuja camuflada y como consecuencia aconsejar para que sean conscientes a la hora de llevar a cabo su elección.

A lo largo de la historia se han dado numerosas burbujas que han acabado reventando de un momento a otro. La última y más reciente la inmobiliaria, pero en este caso nos encontramos ante una especial. Señoras y señores, os presento la burbuja de las titulaciones o vulgarmente conocida como la titulitis.

¿Por qué todo el mundo persigue trozos de papel sellados y “comprados”?

Las respuestas con las que me he topado después de indagar son:

1) Con un Master podré diferenciarme: Hace 20 años quizás sí. Pero ¿cómo te vas a diferenciar ahora haciendo algo que todo el mundo hace? La esencia de la diferenciación radica en hacer algo distinto a los demás, incluso a veces ir a contracorriente.  El gran Jack Ma, conocido entre varias cosas por ser el CEO de Alibaba, dijo una vez en una de sus charlas: “Una idea con la que todo el mundo esté de acuerdo no supone ninguna oportunidad para ti, ya que ¿dime un solo motivo por el que debería ser tuya?” y si te paras a pensar es lógico, haciendo lo que todos hacen o pensar en lo que otros piensan no es diferenciarse, por muy bien que lo hagas.

2) Obtener un empleo (comprar un empleo , quería decir): Sí sí, lo estás leyendo correctamente. Gastarte 10.000€, 40.000€ o 100.000€ te puede hacer mejor que otros en cuanto conocimientos  (aunque es muy discutible) y muy probablemente dicha inversión te dé un puesto de trabajo posteriormente, pero que sepas que estás evitando la eficiencia voluntariamente y de ese máster solo dependerá tu primer trabajo, el resto del camino lo trazas tú con  tus virtudes. ¿Acaso conoces a alguien que haya suspendido uno de estos másteres en cuestión? Habrán muy pocos.

3) Un sueldo de ensueño: Pocos comentarios hacen falta al respecto. No te niego que tu salario vaya a ser bueno, pero hay más probabilidades de tenerlo si estudias un máster más eficiente (en cuanto a la relación calidad de enseñanza-precio) y dedicas esa cuantía  de dinero a un negocio. Ten en cuenta que la empresa que te pagará un buen salario, algún día la levantó alguien, y tal y como está el sistema actual en el que abundan egresados y escasean puestos de trabajo, ser emprendedor no es una mala opción.

4) Networking: Quizás sea el único punto al que le daría el pase, ya que si así lo deseas puedes salir con una buena red de contactos en este tipo de posgrados. No obstante, si vas sólo por eso, es la manera más cara de conseguirla.

5) Ser feliz: Al igual que el apartado anterior fue el único argumento lógico, considero que éste es el más patético.  Pongámonos en la mejor de las situaciones: has acabado tu máster con buena nota, tienes una red de contactos envidiable y encuentras un trabajo estable con buen salario, pero trabajas 12 horas diarias y no tienes tiempo para ti mismo, tiempo para sentirte un ser humano, y todo esto obviamente para justificar tu inversión y poder pagártela a plazos durante 8 años. Entonces dime, ¿eres realmente feliz?

Podemos encontrar muchas más razones y/o motivos, sin embargo la cuestión a analizar ahora es el ¿POR QUÉ?

Un poco de teoría aplicada de Maslow al Máster …

Estamos en un mercado laboral de más egresados que puestos de trabajo, en el que hay continuas presiones laborales que causan un malestar social.

Esto crea en nosotros falta de seguridad, lo cual hace temblar el segundo estrato de la pirámide de Maslow. Tanto las necesidades fisiológicas como las de seguridad son consideradas básicas o de primer orden, e inconscientemente como seres humanos, queremos satisfacer esa carencia de seguridad. ¿Y cómo lo hacemos?

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Pues a través de los deseos. Antes de nada me gustaría dejar claro que las necesidades no se crean (ya les gustaría a los marketers), porque éstas son innatas, sin embargo sí es posible satisfacer esas necesidades creando unos productos o servicios que encajen perfectamente con lo demandado.
Un ejemplo cotidiano sería la sed. Nadie puede crear en ti la necesidad de tener sed, pero sí el deseo de saciarla con una Coca Cola o con un zumo.

Recapitulemos pues, la necesidad es la inseguridad laboral, y el deseo para satisfacerlo es el máster (o cómo podría ser la compra directa de un puesto de trabajo).

Pero como si de muñecas rusas se tratase, sigamos preguntándonos un por qué tras otro. ¿Cuál es la razón de satisfacer la necesidad con este deseo y no con otro?  La respuesta no es otra que la rentabilidad y el gran volumen de negocio que suponen. Pongamos un ejemplo:

Un máster cuesta 20.000€, cuenta con 30 plazas y se cursa 2 veces al año (2 ediciones). Con una simple multiplicación eso da 20000x30x2= 1.200.000€ anuales por máster.
Las cifras hablan por sí mismas, más de 1 millón de euros en tiempo récord.

Y entonces, ¿hay que abandonar los másteres?

¡NO! Y rotundamente no.  Siempre hay que apostar por una formación continua y una constante autosuperación y mejora.

Primero hay que diferenciar entre 2 tipos de personas:

1) Los que realmente quieren especializarse o llegar a hacerlo de puente para un doctorado: Para este grupo, les aconsejaría estudiar la inmensa oferta disponible y escoger el mejor programa en cuanto a calidad de enseñanza y precio. Una manera muy práctica y que nos puede ayudar es la siguiente: Hacer una tabla en la que en filas ponemos los destinos/universidades y en las columnas los elementos que más peso pueden tener para nosotros  y su correspondiente ponderación en función de nuestras necesidades. Acto seguido se le da una puntuación sobre 10 a cada elemento y se multiplica por esa ponderación. Finalmente se suma por fila, y el destino con mayor puntuación es el que mejor se adecua a nosotros. No obstante, no deja de ser una de las tantas maneras de buscar un máster. Aquí tienen un ejemplo:

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(Para más información sobre cómo hacer esta tabla haz click aquí)

2)  Los que piensan que les hará escalar en su carrera profesional: Para este grupo les contaré lo que una vez me comentó un compañero sueco con el que un día intercambié argumentos sobre el tema. Un máster u otro, lo único que determinará será tu primer empleo (por las bolsas de trabajo que suelen tener estas escuelas y universidades), ya que el resto de tu camino profesional te lo trazas tú mismo. Bien es cierto que esa primera oportunidad puede suponer un empujón hacia una gran multinacional, pero ahí no se acaba el mundo. Es más, no ha hecho más que empezar, y para seguir promocionando pesan otros factores como la filosofía del “work hard”, trabajar tu red de contactos (no basta con tenerla solamente), moverte por donde se encuentran tu target, el conocimiento de idiomas…

¿Qué pesa más, los títulos como un máster o la experiencia?

Hace pocos días vi como un joven titulado se quejaba en LinkedIn de la escasez de oportunidades que había y que le era imposible encontrar un trabajo a pesar de su formación (máster incluido). Una muy amable empleada del departamento de RRHH de una reconocida empresa le respondió a esto en un comentario, explicándole que ellos personalmente valoraban por ejemplo mucho más 2 años de becario ocupando diferentes en cargos que 2 años de máster.

Y en principio lo anterior tiene lógica, porque cuando vas a una empresa y tienes uno, dos o tres másteres te preguntan qué sabes hacer, poniendo en duda la aplicación de tus conocimientos teóricos a la hora de la verdad. Pero cuando vas con 2 años de experiencia te preguntan qué has hecho durante ese tiempo. Dos preguntas muy diferentes que rara vez abren la misma puerta.

La conclusión sobre el Máster…

Si realmente quieres especializarte en algún tema, busca bien lo que más se adecue a tus necesidades y requisitos. Si lo vas a hacer simplemente por tener un título más, plantéate si es lo correcto y busca otras opciones disponibles.

En definitiva… Tómate tu tiempo, usa portales de búsqueda de Másteres que los hay a montones, explora las opciones de emprendimiento, mira la posibilidad de una beca de investigación, indaga en las oportunidades de prácticas en el extranjero, consulta proyectos de cooperación internacional en los que necesiten voluntarios… En una sola palabra: APRENDE. El mercado laboral está saturado, pero siempre hay nuevas oportunidades.
¡Ánimo, y no te hundas! 😉

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